Viajera

8 errores que probablemente cometas al viajar y cómo evitarlos

Te has pasado meses preparando el viaje de tu vida hasta el último detalle y, sin embargo, el resultado, aunque bueno, no ha sido el esperado. Entonces te preguntas ¿Por qué? ¿Qué hice mal? ¿Cómo pude pasar por alto...? ¿Hacía falta planificarlo todo, todo?”. Nada es tan grave, pero puede mejorar.

Es fácil realizar valoraciones a posteriori, cuando hemos pasado por la experiencia y podemos analizar la situación con calma. Pero, en ocasiones, y especialmente cuando se trata de un viaje, no existe una segunda oportunidad. Algunos errores se pagan caros y pueden amenazar con arruinar tus vacaciones, de forma que si los conoces, evitarás cometerlos de nuevo.

 

 

Ser poco flexible

 

El concepto flexibilidad es muy amplio, pero apostamos como garantía de éxito ser capaces de adaptarnos a las circunstancias. No podemos prever a quien conoceremos durante las vacaciones o con qué incidencias nos encontraremos, pero sí podemos estar abiertos a cambios sin que nos traumaticen.

Qué mejor que ser capaz de modificar el itinerario si surge una buena oportunidad, si algo nos gusta, o si nos sentimos bien con las personas con las que coincidimos. ¿Por qué no improvisar una cata de vino o una buena sesión de baño y masaje en un hammam, o escapar del resto del grupo si te apetece hacer algo por ti mismo?

 

No experimentar las costumbres locales

 

Si cuando viajas al extranjero, especialmente si lo haces a un país de cultura muy distinta a la tuya, pretendes dormir en un hotel internacional y comer en un local de comida rápida idéntico al de cualquier ciudad europea, te perderás buena parte de su esencia.

¡Experimenta! Prueba sus platos típicos, descubre cómo son sus alojamientos, sin que por ellos debas poner en riesgo tu salud. Y de paso, no te quedes solo con las rutas turísticas clásicas. Busca qué puedes ver y cómo.

 

No relacionarte con los lugareños

 

Existen muchos tópicos sobre el carácter de los habitantes de cada país, pero muchos de ellos no son ciertos. Hablar con los lugareños, preguntarles por una dirección, pedirles consejo sobre un restaurante o un monumento, o simplemente pedirles que te tomen una fotografía será una forma de acercarte un poco más a su realidad.

No hace falta que conozcas su idioma. Comunicarte con alguien no siempre pasa por mantener una larga conversación.

 

Abusar de fotos y de las redes sociales

 

Cada vez son más los que eligen su destino condicionados por la repercusión que tendrá en sus redes sociales. Son los que se limitan a mirar el mundo a través de una cámara o una pantalla de móvil, siempre pendientes de la imagen que les garantice un mayor número de likes. Si eres de estos, piensa en lo que te estás perdiendo y disfruta del instante.

No permitas que una buena fotografía te estropee un gran momento. Con frecuencia, lo mejor se encuentra, más allá de la cámara, en las experiencias que nos proporcionan los sentidos los sabores, el tacto o el oído y la interacción con otros individuos. Pero, si inmortalizas lo que estás viviendo sé precavido y hazte con copias de seguridad para evitar que la instantánea se pierda accidentalmente.

 

 

No respetar las costumbres locales

 

”Donde fueres, haz lo que vieres”. Esta expresión en el contexto viajero se convierte en un simple consejo con sentido común. Es importante estar al tanto de las costumbres, normas o sensibilidades propias del país que visitamos.

Algunas tradiciones de la zona pueden chocar frontalmente con las nuestras, por lo que conocerlas de antemano que no significa seguirlas puede evitar algunos malentendidos o situaciones embarazosas

 

Sobrecargar el equipaje

 

¿Cuándo aprenderemos a hacer las maletas correctamente? ¿Por qué nos empeñamos en acarrear equipajes sobrecargados de ropa y artilugios que con toda probabilidad no usaremos? Si no quieres pagar cargos extra ni sufrir con bultos innecesarios piensa bien qué necesitas y sé consecuente.

Opta simplemente solo por aquello que precises. Si hace falta, cómprate un pantalón, un abrigo o unos zapatos en el destino, aunque es posible que no sean del mismo estilo al que estás acostumbrado. Y recuerda que durante el viaje puedes lavar a mano tu ropa interior u otras prendas.

 

 

Jugársela solo con la tarjeta de crédito

 

Aunque las tarjetas de crédito son muy corrientes aquí y en la mayoría de los países occidentales, en algunas partes del mundo su uso no es habitual. No te arriesgues a arruinar un viaje por falta de liquidez y opta también por dinero en efectivo u otras fórmulas prácticas sobre todo en lugares recónditos. Además, informarse antes de partir de las mejores fórmulas para cambiar moneda al viajar al extranjero puede ser beneficioso para tu bolsillo.

 

Ser imprudente

 

Nuestra última observación, como la mayoría, responde al sentido común:no seas imprudente. Piensa que lejos del hogar, algunos incidentes, por pequeños que sean, pueden convertirse en auténticos problemas. No por ello, evitaremos enumerarlos.

Así que comprueba la documentación necesaria para el viaje y asegúrate de llevarla encima; ten cuidado con los objetos de valor; evita ir solo a lugares poco recomendables; aléjate de personajes que te despierten desconfianza; desestima comer en rincones que no cumplan las mínimas condiciones o que te ofrezcan dudas… Todo ello te permitirá tener un viaje más feliz. ¡Seguro!

 

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Fuente: DDA
Contacto: Info@destinosdeamerica.com

 


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